
Introducción. Etiología
El acné representa una reacción entre los lípidos sebáceos y las bacterias normalmente presentes en la piel, que dan lugar a un cuadro cutáneo inflamatorio. A pesar de que típicamente aparece en la pubertad, probablemente ligado a cambios hormonales, además puede verse en niños de entre 7 y 8 años.
Se desconoce si todo el proceso comienza puesto que las glándulas sebáceas incrementan la producción de sebo o por la oclusión del conducto glandular, que da lugar a los comedones. De uno u otro modo, siempre está ligado con la colonización del conducto pilosebáceo por un comensal normal de la piel: el Propionibacterium acnes, que origina pápulas y pústulas. La colonización ductal es un prerrequisito para la inflamación.
Aspectos clínicos y diagnóstico diferencial
Los pacientes con acné presentan lesiones típicas en la frente y las mejillas, pero en el momento que la enfermedad se extiende, puede desarrollarlo hacia toda la cara y la totalidad de la porción superior del tronco. No suele ser necesario estudiar el estado hormonal, salvo que aparezca en mujeres y acompañado por hirsutismo, irregularidades menstruales y sobrepeso, en cuyo caso debe descartarse una poliquistosis ovárica.
Las lesiones del acné se resuelven espontáneamente entre los 20 y 25 años, aunque hasta en un 7% de los enfermos subsiste más allá de esa edad.
Es difícil confundir el acné con otras afecciones, pero si aparece en niños de entre 3 y 7 años, debería descartarse la presencia de una endocrinopatía. Por lo contrario, en el momento que nace después de los 30 años, es preciso desverter la existencia de una rosácea. En el caso del acné, se observan seborrea y comedones, las lesiones son troncales y no se asocian con rubefacción ni compromiso ocular. En la rosácea, en cambio, no existe seborrea ni comedones y las lesiones tronculares son muy raras; la rubefacción es frecuente y pueden existir lesiones oculares. SEGUIR LEYENDO ….
- No hay articulos relacionados con esta entrada.