
Lakshmi ha dejado de ser una diosa de la abundancia tal y como la nombraron sus padres al ver la enfermedad con la que nació. Fue una noticia que recorrio múltiples medios la de esta chica siamesa que fue intervenida en una complicada operación mortal en la que participaron hasta 36 profesionales.
Su cuerpo no acabó de desarrollarse dando como resultado la imágen que pueden ver arriba. Ahora hemos conocido los detalles de la intervención sobre la niña del cielo a la tierra. Ya no tiene ocho extremidades como la divinidad hindú de la riqueza, el amor, la belleza, la fortuna y la abundancia en general en la que sus vecinos del norte de la India creían que se había reencarnado.
Quitar su “halo divino” costó nada menos que 27 de horas de intervención al borde del abismo donde muchos creían que no saldría ilesa porque la niña tenía un 25% de probabilidades de morir en el quirófano.
Primero, los neurocirujanos separaron las dos espinas dorsales que se habían fusionado y después los cirujanos ortpédicos fueron prescindiendo de los miembros del “mellizo parasitario”. Colocaron cada cosa en su sitio como si fuera un puzzle: la niña tenía dentro cuatro riñones, nervios enredados y dos cavidades estomacales.
Afortunadamente los padres lo tuvieron claro entre convivir con una “diosa” de ocho brazos o una niña normal. Los devotos de Lakshmi ya no le rezan, pero pronto la verán corriendo por las calles del pueblo. La probabilidad de incidencia sobre la natalidad es 1 entre 200.000 de padecer la enfermedad y pocas veces resulta exitosa la operación de separación.
Autor: MedicinaYSalud.org.


















































